¿Quién es el dueño del código? Propiedad intelectual de software en relación de dependencia

Código fuente en pantalla de laptop con sello digital de propiedad intelectual de software en Argentina de Intelsquad

Imaginate este escenario muy común en la industria IT: un desarrollador senior escribe una línea de código brillante o diseña una arquitectura de software disruptiva durante su jornada laboral. O, desde la otra vereda, una software factory invierte miles de dólares en financiar el desarrollo de una plataforma durante meses. Cuando el producto está terminado, surge una pregunta legal inevitable: ¿Quién es el dueño del código? ¿El programador que lo escribió o la empresa que pagó su sueldo? En este artículo te enseño todo lo que necesitas saber de la propiedad intelectual de software en relación de dependencia.

En el ecosistema tecnológico actual, donde el talento es dinámico y los activos intangibles definen el valor de una empresa, la claridad sobre la propiedad intelectual de software es fundamental para evitar litigios costosos.

A continuación, analizamos cómo funciona el marco legal en Argentina y qué pasa cuando el desarrollo ocurre bajo una relación de dependencia.

Ley 11.723: ¿Cómo se protege el software en Argentina?

En nuestro país, el software no se encuentra desamparado, pero su protección no funciona como la mayoría de los emprendedores tecnológicos imagina. En Argentina, el software se protege a través del régimen de derecho de autor, regulado por la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual.

La ley asimila el código fuente y el código objeto a las “obras literarias”. Esto significa que lo que se protege es la expresión original del programador plasmada en ese texto de código.

¿Se puede patentar un software?

Este es uno de los mitos más recurrentes en los buscadores de Google. La respuesta corta en Argentina es no. El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) mantiene un criterio sumamente restrictivo: las patentes se reservan para invenciones industriales aplicables. El software, al ser considerado una creación intelectual abstracta u obra literaria, se inscribe exclusivamente ante la Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA).

El software en relación de dependencia: Derechos morales vs. Derechos patrimoniales

Para entender de quién es el código cuando existe un contrato de trabajo, el derecho de autor realiza una distinción fundamental que divide la propiedad en dos grandes categorías:

Derechos Morales (La autoría)

Los derechos morales protegen el vínculo de personalidad entre el creador y su obra. Son irrenunciables, inalienables e intransferibles. Esto significa que, sin importar quién haya pagado por el trabajo, el programador siempre tendrá el derecho a ser reconocido como el autor original de ese código. La empresa nunca podrá borrar el nombre del desarrollador de los créditos de autoría moral.

Derechos Patrimoniales (La explotación económica)

Aquí es donde radica el valor comercial. Los derechos patrimoniales se refieren a la facultad de comercializar, licenciar, reproducir, vender o modificar el software.

En el ámbito laboral, la regla general en Argentina (bajo la figura similar a la obra por encargo) determina que si el desarrollo se realizó cumpliendo las tareas asignadas dentro de un contrato de trabajo, los derechos de explotación económica pertenecen exclusivamente al empleador, salvo que exista un pacto expreso en contrario escrito en el contrato. La empresa paga un salario precisamente para adquirir la titularidad de esos frutos comerciales.

Tres escenarios comunes que generan conflictos legales

A pesar de lo que dice la teoría general, el día a día de las empresas tecnológicas y los desarrolladores suele transcurrir en “zonas grises”. Estos son los tres casos que más consultas generan relativo a la propiedad intelectual de software en relación de dependencia.

1. Desarrollar un proyecto propio en horario de trabajo

Si un programador utiliza las horas por las cuales la empresa le paga para avanzar en su propia startup o aplicación personal, está incurriendo en un incumplimiento contractual grave. El software resultante podría ser reclamado legalmente por el empleador, argumentando que se realizó bajo el tiempo asignado a sus funciones.

2. Utilizar las herramientas o la notebook de la empresa

¿Qué pasa si el desarrollador escribe código fuera de su horario laboral, pero usa la computadora provista por la empresa? El uso de activos corporativos (computadoras, servidores, licencias de software pagas por la empresa) es un indicio técnico muy fuerte en un litigio. La empresa podría alegar propiedad o coautoría al haber provisto la infraestructura indispensable para la creación del software.

3. Código creado fuera del horario laboral pero vinculado al rubro de la empresa

Si un desarrollador trabaja creando soluciones Fintech para su empleador y, en sus fines de semana, desarrolla por su cuenta una aplicación financiera similar, entra en un terreno peligroso. Aquí cobran una relevancia total las cláusulas de no concurrencia y exclusividad firmadas en el contrato de trabajo original.

La importancia de las cláusulas de propiedad intelectual en los contratos de software

Para evitar sorpresas y reclamos futuros, la prevención es la mejor herramienta legal. Las empresas tecnológicas no pueden asumir que están 100% cubiertas por la ley general; necesitan blindar sus procesos.

Tanto las software factories como los programadores independientes que actúan como contratistas deben contar con contratos de software redactados a medida. Estos documentos deben especificar taxativamente la cesión de derechos patrimoniales, el alcance de las tareas, la confidencialidad de los repositorios de código (como GitHub o GitLab) y las penalidades ante el uso indebido de la información.

¿Cómo registrar un software en Argentina de forma correcta?

Para que la protección sea efectiva frente a terceros (por ejemplo, ante un plagio o una filtración de código), el software debe registrarse. El trámite se realiza de forma digital a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD) ante la DNDA.

El proceso implica realizar un depósito en custodia (que puede ser como obra inédita o publicada), donde se sube un archivo comprimido y encriptado con el código fuente y las especificaciones técnicas. Esto otorga al titular una “fecha cierta” y una presunción legal de propiedad invaluable ante cualquier disputa judicial.

¿Necesitás proteger el software de tu empresa o regular los contratos de tu equipo?

El código es el corazón de cualquier negocio tecnológico. Un error en la redacción de un contrato de trabajo o la falta de un registro oportuno ante la DNDA puede dejar desprotegido el esfuerzo de meses de inversión y desarrollo.

Si necesitás blindar la propiedad intelectual de tu software, auditar los contratos de tu equipo de desarrolladores o iniciar el registro formal de tus plataformas, ponete en contacto para coordinar una asesoría especializada y diseñada a la medida de tu proyecto.

No dejes la seguridad jurídica de tus activos intangibles al azar. Desde Intelsquad te ayudo a blindar tu propiedad intelectual de forma ágil, profesional y orientada al detalle.

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